Propone una ley orgánica para fortalecer el desarrollo agropecuario e impulsar a pequeños y medianos productores mediante un enfoque intercultural. Afecta directamente a agricultores, comunidades indígenas y sector rural ecuatoriano. Su impacto principal sería mejorar la soberanía alimentaria y competitividad del agro nacional mediante políticas inclusivas y respeto a saberes ancestrales.