Este proyecto propone crear un régimen de jubilación especial para trabajadores del sector petrolero ecuatoriano, reconociendo las condiciones de riesgo y desgaste físico propias de esta industria. Afecta directamente a empleados petroleros y sus sistemas de seguridad social, implicando potencialmente menores edades de retiro y beneficios incrementados. Su impacto principal sería reducir la carga laboral en trabajadores expuestos a condiciones adversas, aunque generaría presión fiscal en el Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social.