Este proyecto reforma la Ley contra la Violencia hacia las Mujeres para tipificar como violencia sexual digital la creación y difusión de contenido sintético que simule la identidad de mujeres. Afecta principalmente a mujeres víctimas de deepfakes y contenido falso de carácter sexual. Su impacto principal es establecer un marco legal específico para perseguir el uso malicioso de tecnologías de inteligencia artificial en casos de suplantación de identidad con fines de explotación sexual.